Tras dictar esas reglas tan incoherentes, Farnicul se desplomó; las barbas de su vecino le apresaron y empezaron a comérselo, (absorbiéndole por los poros de sus pelos) mientras su vecino le golpeaba, le apaleaba, le pisoteaba y le meaba.Y todo eso bajo unos bramidos ensordecedores. Pero Farnicul todavía podía sobrevivir; desesperado, tras despertar de su estadeo de locura, hizo lo que fué su salvación: primero, abrió unos botes de plantas aromáticas que llevaba el el bolsillo, (lo que aturdió a las barbas, que no soportaban el buen olor), para no morir axfisiado.Después salió de entre las barbas, golpeó y desmayó a su vecino y escapó.
Se vengaría.
Continuará...